Cómo Impulsar La Tasa De Apertura De Tus Emails

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¿Cuál es la fórmula mágica para que los contactos abran los emails? Esta es, probablemente, la pregunta más repetida por los especialistas en marketing por email. Llamar la atención de los suscriptores en la saturada bandeja de entrada no es fácil, pero tampoco es imposible.

¿Quieres descubrir la clave para que tus campañas destaquen en la bandeja de entrada? Presta atención a estos elementos y haz muchas pruebas hasta encontrar la combinación perfecta.

Línea de asunto

La primera impresión es lo que cuenta, también en la bandeja de entrada… Aunque el primer paso es, claramente, crear una línea de asunto que no suene nada a SPAM, lograr que tus usuarios abran tu email y no el de la competencia no es tan fácil.

Una buena línea de asunto es informativa, concisa e intrigante… pero a veces encontrar la que mejor funciona con tu lista de destinatarios no es fácil. Los tests A/B (o aún mejor, los tests A/X) te permiten comparar las tasas de apertura y encontrar las líneas de asunto que mejor conectan con tu audiencia.

Puedes probar usando afirmaciones frente a interrogaciones, líneas de asunto más ambiguas o más claras, o añadiendo emoticonos para conquistar a tu audiencia más joven.

Nombre del remitente

El nombre del remitente es un indicador que a menudo descuidamos, pero se trata del segundo tipo de información que ve el destinatario, aunque no abra el mensaje. Este elemento tiene también una gran influencia en las percepciones de tu marca y en la naturaleza de tu relación con los clientes. ¿Quieres parecer abordable y orientado? ¿Eres una autoridad reconocida en una determinada materia?

Si lo que buscas es un nombre de remitente que incite al destinatario a abrir el correo electrónico, tendrás que determinar qué tipo de familiaridad funciona mejor con tu lista de contactos. ¿Cómo? Pues con tests A/B (o A/X, claro).

Puedes probar el nombre de la empresa frente al nombre de un individuo, para ver si la relación más personal del segundo conecta mejor con tus lectores. También puedes probar usando el nombre de pila o el nombre y apellidos, o usar un departamento concreto de tu empresa.

Pre-encabezado

El pre-encabezado es otro de esos elementos que tu contacto puede ver antes de abrir el email, pero al que poca gente presta la atención que se merece.

La misión del pre-encabezado es aportar información extra sobre el contenido del mensaje, por lo que es vital que seas capaz de condensar en una sola línea el máximo valor y convencer a tus contactos de por qué tu correo debería interesarles. Por ejemplo, si has incluido una oferta en el interior, el pre-encabezado puede ser el lugar perfecto para destacarla.

El pre-encabezado y la línea de asunto deben complementarse. Es decir, no repitas la información en ambos, ni uses los dos elementos para ser excesivamente enigmático. Usa la línea de asunto para atraer y el pre-encabezado para explicar.

Hora del envío

La máxima tasa de apertura de una campaña por correo electrónico se registra en la primera hora después del envío, por lo que debes encontrar el momento perfecto en el que enviar tu campaña para lograr que reciba la atención de tus destinatarios.

Antes de probar diferentes horas para dar con la mejor, conviene que te preguntes en qué zona horaria se encuentra tu audiencia o a qué hora es más probable que lean y hagan clic en tus mensajes. Por ejemplo, si perteneces a una empresa B2B, es probable que el fin de semana no sea el mejor momento para contactar con tu cliente.

En cualquier caso, hasta que no pruebes diferentes días y diferentes horas no podrás dar con aquella que de verdad funciona.

Público objetivo

¿Quieres añadir emoticonos a tu línea de asunto, pero te preocupa cómo puedan reaccionar tus contactos de mayor edad? ¿Tienes contactos en España y Latinoamérica y no sabes cuál es la mejor hora de envío?

La solución es fácil: segmenta tus listas de contactos para enviar contenido más relevante a tu audiencia. Además de encontrar la combinación perfecta que impulse tu tasa de apertura, podrás proporcionar contenido de más valor a tus contactos y convertir así tus mensajes en correos que realmente desean recibir.

En resumen: la fórmula mágica para impulsar tu tasa de apertura no existe… o sí. Si quieres mejorar tu tasa de apertura, la solución pasa por probar, probar y probar. Échale un poco de inventiva y lánzate a hacer tests A/B (o A/X) sobre los diferentes elementos hasta que des con tu propia fórmula secreta.

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